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Contrato de marketing digital: plantilla para agencia y cliente

Basada en Ley Federal del Derecho de Autor, arts. 30, 33, 83 y 83 bis, y Código Civil Federal, arts. 2609, 2613 y 2615 · Revisada en octubre de 2026

El contrato que falta en casi toda agencia chica de marketing digital, y que se nota el día que el cliente se va: entregables de cada mes, la inversión publicitaria separada del honorario, de quién son las cuentas y los accesos, quién es el dueño de lo que se creó, y qué resultados no se garantizan.

Lo firman la agencia y el cliente. Los cuatro renglones que más pleitos evitan son los que casi nunca se escriben: que la inversión en anuncios no es parte del honorario, que las cuentas de publicidad son del cliente, que lo creado por encargo tiene un dueño que la ley ya nombró, y que una meta de clics o de ventas sólo obliga si se pactó por escrito.

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Qué trae la plantilla

  1. Objeto. Los servicios de marketing digital que la agencia presta al cliente durante la vigencia.
  2. Entregables de cada mes. Qué se entrega y cuántas piezas: publicaciones, videos, administración de campañas y el reporte mensual, con su periodicidad.
  3. Honorario de la agencia. El monto mensual, cuándo se paga y qué incluye.
  4. Inversión publicitaria. El presupuesto de anuncios, separado del honorario, y quién lo paga directamente a cada plataforma con su propio medio de pago.
  5. Cuentas, perfiles y accesos. Qué cuentas administra la agencia, de quién son y cómo se devuelven los accesos al terminar.
  6. Derechos de autor de lo creado. A quién corresponden los derechos patrimoniales de las piezas hechas por encargo, con la mención del autor que la ley le reserva.
  7. Materiales que entrega el cliente. Logotipos, fotos, textos y licencias que el cliente aporta, y su declaración de que puede usarlos.
  8. Datos personales. El tratamiento de los datos de la base del cliente, con la agencia como persona encargada y el cliente como responsable.
  9. Confidencialidad. Lo que cada parte conoce del negocio de la otra, y que la obligación sigue después de terminar.
  10. Métricas y lo que no se garantiza. Qué se mide y en qué reporte, y que los resultados de alcance, clics o ventas no son una obligación de resultado salvo pacto expreso.
  11. Aprobaciones y plazos. En cuántos días el cliente aprueba una pieza y qué pasa si no contesta.
  12. Vigencia y renovación. Desde cuándo corren los servicios, por cuánto tiempo y cómo se renueva.
  13. Terminación. Cómo termina el contrato, con cuánto aviso, y el cierre de campañas en curso.
  14. Entrega al terminar. Los accesos de vuelta, los archivos fuente y el último reporte.
  15. Subcontratación. Si la agencia puede apoyarse en terceros y que sigue siendo la responsable frente al cliente.
  16. No competencia por cuenta. Si la agencia puede atender a un competidor directo del cliente, y en qué términos.
  17. Domicilios y notificaciones. Domicilio y correo electrónico de cada parte, y cómo se avisa un cambio.
  18. Firma electrónica y jurisdicción. Validez de la firma y tribunales competentes.

Y la forma, que es lo que distingue un contrato hecho de uno bajado de internet:

  • Los entregables van en una lista con cantidades, no en prosa: «12 publicaciones al mes» se puede verificar y «presencia constante en redes» no.
  • La inversión publicitaria va en su propia cláusula y con su propio renglón de monto, nunca sumada al honorario, porque la factura y la discusión de fin de mes dependen de esa separación.
  • La cláusula de cuentas dice qué cuentas son del cliente como un pacto entre las partes. La plantilla no afirma qué exigen las condiciones de ninguna plataforma de anuncios, porque eso no se verificó.
  • La cláusula de autoría transcribe lo que la ley reserva a quien participó en la obra de forma remunerada: el derecho a que se le mencione su calidad de autor.
  • La cláusula de métricas separa dos cosas: lo que se mide y se reporta, y lo que se promete. Sin esa separación, un reporte se lee como una meta incumplida.
  • Declaraciones de cada parte antes de las cláusulas, con la capacidad de quien firma por la agencia y por el cliente.
  • Cada hoja numerada y con espacio de rúbrica al margen.
  • Negro sobre blanco, en Times New Roman y a hoja carta.

Lo que capturas

CampoEjemplo
Agencia y cliente, con domicilioClic Norte Digital, S.A.S. de C.V. · Clínica Dental Sonríe, S.C.
Entregables de cada mes12 publicaciones, 4 videos cortos, campañas en Meta y Google y un reporte mensual
Honorario mensual$18,000.00 más IVA al mes
Inversión publicitaria y cómo se pagahasta $25,000.00 al mes, pagados por el cliente directamente a cada plataforma
Cuentas y herramientas que administra la agenciaPágina de Facebook, cuenta de Instagram, cuenta de Meta Ads y cuenta de Google Ads
Inicio de los servicios1 de noviembre de 2026
Ciudad y fecha de firmaMonterrey, Nuevo León

Qué dice la ley

Lo que firma una agencia con su cliente es una prestación de servicios, y el Código Civil Federal resuelve en tres artículos las tres discusiones típicas de fin de mes. El 2609 permite incluir en la prestación de servicios profesionales «las expensas que hayan de hacerse en el negocio en que aquéllos se presten» y deja su reembolso al convenio de las partes: es la base de separar la inversión publicitaria del honorario. El 2613 da derecho a exigir los honorarios «cualquiera que sea el éxito del negocio o trabajo que se les encomiende, salvo convenio en contrario». Y el 2615 limita la responsabilidad del prestador frente a quien sirve «por negligencia, impericia o dolo».

Leídos juntos, los dos últimos dicen algo que conviene tener claro antes de prometer números: el honorario se debe aunque la campaña no funcione, y la agencia responde por hacer mal su trabajo, no por que el mercado no respondiera. Si se quiere pactar una meta —de alcance, de clics, de ventas— eso es precisamente el «convenio en contrario» del 2613 y tiene que estar escrito.

La segunda capa es la de autoría, y es la que más seguido se pierde. El artículo 83 de la Ley Federal del Derecho de Autor dice que, salvo pacto en contrario, quien comisiona la producción de una obra o la produce con la colaboración remunerada de otras «gozará de la titularidad de los derechos patrimoniales sobre la misma», con las facultades de divulgación, integridad y colección; y reserva a quien participó de forma remunerada el derecho a que se le mencione expresamente su calidad de autor sobre las partes en cuya creación participó.

El 83 bis agrega la condición que casi ningún contrato de agencia cumple: «Para que una obra se considere realizada por encargo, los términos del contrato deberán ser claros y precisos, en caso de duda, prevalecerá la interpretación más favorable al autor». Es decir, la titularidad por encargo no se presume de un contrato vago: se gana con redacción. El mismo artículo faculta al autor para elaborar su contrato cuando se le solicite una obra por encargo.

Y el 30 cierra el círculo: toda transmisión de derechos patrimoniales es onerosa y temporal, y los actos, convenios y contratos por los que se transmitan «deberán celebrarse, invariablemente, por escrito, de lo contrario serán nulos de pleno derecho». El 33 pone el plazo por omisión: a falta de estipulación expresa, toda transmisión se considera por el término de cinco años, y sólo excepcionalmente puede pactarse por más de quince cuando la naturaleza de la obra o la magnitud de la inversión lo justifique. Por eso la agencia que trabaja con diseñadores externos recaba sus derechos por escrito: sin ese papel no tiene qué transmitirle al cliente.

La tercera capa es la de datos personales, cuando la agencia maneja la base de contactos del cliente. La Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares vigente —publicada en el Diario Oficial el 20 de marzo de 2025— llama persona encargada a quien trata datos personales por cuenta de la persona responsable (artículo 2, fracción XII), y aclara que comunicarle datos al encargado no constituye una transferencia (fracción XX). El responsable sigue siendo el cliente y conserva el deber de mantener medidas de seguridad (artículo 18) y de establecer controles para que quienes intervengan en el tratamiento guarden confidencialidad, obligación que subsiste aun después de terminar la relación (artículo 20).

Lo que esta plantilla no afirma, a propósito: qué exigen las condiciones de servicio de las plataformas de anuncios sobre la titularidad de una cuenta o los permisos de acceso. Eso no se leyó y no se publica como si se hubiera leído. La cláusula de cuentas es un pacto entre la agencia y el cliente, no una regla de ninguna plataforma. Qué separa a un documento privado de uno inscrito está en qué es un documento privado.

Fuente: el Código Civil Federal en el PDF de la Cámara de Diputados con reformas hasta el Diario Oficial del 14 de noviembre de 2025, artículos 2609, 2613 y 2615, leídos el 30 de octubre de 2026; la Ley Federal del Derecho de Autor en el PDF de la Cámara de Diputados con última reforma del 14 de mayo de 2026, artículos 30, 33, 83 y 83 bis, leídos el 30 de octubre de 2026; y la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares publicada en el Diario Oficial el 20 de marzo de 2025, artículos 2, 18 y 20.

Esto no es asesoría legal. Las preguntas generales están en la guía legal.

Las cuatro cláusulas que deciden si el contrato sirve

Un contrato de agencia de marketing digital puede tener veinte cláusulas y fallar en cuatro renglones. Son los cuatro que se discuten cuando la relación se rompe, y los cuatro que casi ningún formato genérico de prestación de servicios trae, porque está escrito para un despacho que factura horas y no para alguien que administra el dinero de anuncios de otro.

La primera es la inversión publicitaria. Si el contrato dice «$43,000 al mes» sin separar los $18,000 de honorario de los $25,000 de anuncios, la agencia queda cobrando un servicio de cuarenta y tres mil y, cuando el cliente baje el presupuesto de anuncios, va a esperar que el honorario baje igual. La forma que funciona es la del artículo 2609: honorario por un lado, expensas del negocio por otro, con el acuerdo expreso de que el cliente las paga directamente a cada plataforma con su propio medio de pago.

Las cuentas y los accesos, y el día de la salida

La segunda cláusula. Lo que se vuelve un problema no es administrar las cuentas, es devolverlas: el historial de campañas, los públicos construidos y los píxeles instalados valen dinero y viven en una cuenta que alguien tiene que seguir controlando. El contrato que funciona dice qué cuentas son del cliente, que la agencia es sólo administradora, y qué se entrega al terminar con un plazo. Como dato y no como regla ajena: esta plantilla trata esas cuentas como del cliente porque así lo pactan las partes, no porque se haya leído lo que exige alguna plataforma.

La autoría de lo creado, que no se presume sola

La tercera. El artículo 83 de la Ley Federal del Derecho de Autor pone la titularidad del lado de quien comisiona, pero el 83 bis exige términos «claros y precisos» para que la obra se considere realizada por encargo y resuelve la duda a favor del autor. Dos consecuencias prácticas: el contrato con el cliente tiene que ser explícito sobre qué piezas quedan a su nombre, y la agencia tiene que tener por escrito los derechos de sus colaboradores externos, porque el artículo 30 vuelve nula de pleno derecho la transmisión que no se celebra por escrito. Qué se firma con un proveedor que desarrolla software está en contrato de desarrollo de software y el acuerdo que protege la información del cliente, en acuerdo de confidencialidad.

Lo que no se garantiza, dicho sin rodeos

La cuarta. El artículo 2613 del Código Civil Federal da derecho al honorario cualquiera que sea el éxito del trabajo, salvo convenio en contrario, y el 2615 hace responder al prestador por negligencia, impericia o dolo. Un contrato que no distingue entre lo que se mide y lo que se promete convierte cada reporte mensual en una negociación. La cláusula útil dice qué se reporta, con qué periodicidad, y que las métricas de alcance, clics o ventas no constituyen una obligación de resultado salvo que las partes la pacten por escrito con su número.

La base de datos del cliente, y quién responde por ella

Si la agencia sube listas de contactos para públicos personalizados, o maneja los mensajes que llegan por redes, está tratando datos personales que no son suyos. La ley vigente desde 2025 le da un nombre a eso: la agencia es persona encargada y el cliente sigue siendo el responsable. Comunicarle los datos al encargado no es una transferencia, así que no hace falta un consentimiento nuevo para que la agencia los trate por cuenta del cliente; lo que hace falta es que el contrato delimite para qué puede usarlos y que los devuelva o los suprima al terminar.

El deber de mantener medidas de seguridad y de que todos los que intervienen guarden confidencialidad, incluso después de que la relación termine, se queda del lado del responsable. Por eso conviene que el contrato diga quién en la agencia tiene acceso, con qué cuentas, y qué pasa con esas listas el día de la salida. Lo que esta plantilla no hace es citar el reglamento de la ley anterior, porque es de la ley de 2010 y no corresponde al texto vigente.

Con qué otros documentos se usa

El marco general de servicios está en contrato de prestación de servicios, y la versión para quien factura honorarios profesionales, en contrato de prestación de servicios profesionales de abogado. Si lo que se cobra es una entrega concreta y no un servicio mensual, la figura es otra: está en contrato de prestación de servicios profesionales. Y si el trato arranca con una cotización aceptada por correo antes del contrato, lo que eso vale está en orden de compra y cotización aceptada.

El caso del cliente que quiere su propio formato

Pasa en cuanto la agencia le vende a una empresa mediana: llega el contrato del área de compras, con cláusulas de propiedad intelectual y de confidencialidad escritas para un proveedor de otro giro. Qué revisar antes de firmarlo está en rentarle equipo a una constructora grande, que explica el mecanismo de revisión y aplica igual aquí, y quién puede firmar por una empresa, en firma electrónica de personas morales.

Cómo se firma sin juntar a nadie

Capturas los datos una vez y la liga sale por WhatsApp o por correo; el cliente firma desde su celular, sin crear cuenta ni instalar nada. Quien manda elige el idioma de cada firmante, y a quien firma en inglés le llegan en inglés el correo, el mensaje y la página de firma, lo que ayuda cuando el cliente es una filial con dirección de fuera.

Las dos partes se quedan con el PDF y su acuse de auditoría —hora, IP, dispositivo y huella SHA-256 del archivo—, que cualquiera comprueba en /verificar sin cuenta. El camino completo está en cómo funciona y las dudas de ley en el FAQ legal. Son diez documentos gratis sin tarjeta desde tu cuenta.

Preguntas frecuentes

¿La inversión en anuncios es parte de mi honorario?
No, si el contrato lo separa, y conviene que lo haga. El artículo 2609 del Código Civil Federal permite incluir en la prestación de servicios las expensas que haya que hacer en el negocio y deja su reembolso al convenio de las partes. La forma que evita discusiones es que el honorario tenga su monto, la inversión publicitaria tenga el suyo, y que el contrato diga que el cliente la paga directamente a cada plataforma con su propio medio de pago.
¿De quién son las piezas que crea la agencia?
Salvo pacto en contrario, el artículo 83 de la Ley Federal del Derecho de Autor pone la titularidad de los derechos patrimoniales del lado de quien comisiona la obra, y reserva a quien participó de forma remunerada el derecho a que se le mencione su calidad de autor. Pero el 83 bis exige que los términos del contrato sean claros y precisos para que la obra se considere realizada por encargo, y resuelve la duda a favor del autor. Un contrato vago no gana esa titularidad.
Trabajo con diseñadores externos. ¿Necesito algo más?
Sí: los derechos de esos colaboradores recabados por escrito. El artículo 30 de la Ley Federal del Derecho de Autor dice que los actos por los que se transmitan derechos patrimoniales deben celebrarse invariablemente por escrito, de lo contrario son nulos de pleno derecho. Y el 33 fija el plazo por omisión en cinco años a falta de estipulación expresa. Sin esos papeles, la agencia no tiene qué transmitirle al cliente.
¿Puedo garantizar un número de ventas o de clics?
Puedes, pero entonces lo estás pactando y te obliga. El artículo 2613 del Código Civil Federal da derecho a exigir los honorarios cualquiera que sea el éxito del trabajo encomendado, salvo convenio en contrario: ese convenio en contrario es precisamente la meta garantizada. Si no quieres asumirla, el contrato debe decir qué se mide y se reporta, y que las métricas no constituyen una obligación de resultado.
¿Qué pasa con la base de contactos del cliente?
Sigue siendo del cliente, y él sigue siendo el responsable del tratamiento. La ley de datos personales vigente, publicada en el Diario Oficial el 20 de marzo de 2025, llama persona encargada a quien trata datos por cuenta de la responsable, y aclara que comunicarle datos al encargado no es una transferencia. Lo que el contrato tiene que delimitar es para qué puede usarlos la agencia, quién tiene acceso, y que se devuelven o se suprimen al terminar.
¿Quién se queda con las cuentas de anuncios cuando termina el contrato?
Lo que las partes pacten, y por eso conviene pactarlo desde el principio. Esta plantilla trata las cuentas, los perfiles y los accesos como del cliente, y a la agencia como administradora, con una cláusula de devolución al terminar y un plazo. Es un acuerdo entre las dos, no una regla de ninguna plataforma de anuncios: lo que esas plataformas exijan en sus condiciones no se afirma aquí porque no se verificó.

Para leer antes de firmar

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